Nosotras como mujeres cristianas debemos de buscar el agradar a Dios en todos los aspectos de nuestras vidas. La forma en como nosotros nos vestimos le dice al mundo que es lo que hay en nuestro corazón. En Eclesiastés 10:3 dice “Y aun mientras va el necio por el camino, le falta cordura, y va diciendo a todos que es necio.” No solo con nuestra forma de hablar delatamos lo que hay en nuestro corazón, sino también con nuestra vestimenta.
Por ejemplo: Cuando vamos en la calle y vemos a esos jóvenes que se visten con pantalones flojos, casi cayéndoseles, camisotas extra grande, o playeras con dibujos obscenos, lo que pensamos de ellos es que tal vez pertenecen a alguna pandilla y son drogadictos. Ellos van proclamando su inseguridad y quieren llamar a toda costa la atención de todos los demás.
Cuando vemos a una mujer vestida muy provocativa, maquillaje excesivo, zapatillas super altas y parada de una manera muy sensual en la esquina de alguna calle, lo que pensamos es que es una prostituta que esta esperando que alguien la contrate. Y de igual forma ella quiere que todo mundo la vea.
Y así podemos seguir hablando de la manera de vestir de cada tipo y categoría de las personas. Hasta los doctores, enfermeras, policías, tránsitos, etc., tiene un uniforme que los distingue. Sí nosotras hemos aceptado el precioso regalo de la salvación, (Cristo ahora vive en nosotras.) Somos salvas por gracia. Entonces, hemos pasado a ser hijas de Dios y como hijas también herederas. Gálatas 4:7 dice: “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.” Luego entonces, si somos hijas de Dios, somos hijas del Rey de Reyes y Señor de Señores.
La manera de vestir de una hija de un Rey es hermosa, modesta… por nombrar a alguien…Letizia de España, no sale con sus pantalones de mezclilla, tenis, playera y gorra y de pasada mascando un chicle. Desde que ella pasó a ser parte de la familia real, su manera de vestir tuvo que cambiar.
De igual modo nosotras ya hemos sido adoptadas en la familia Real del Rey de Reyes y Señor de Señores y por tal motivo nuestra manera de vestir debe de cambiar. Ahora tengo que vestirme modestamente. Sí antes usaba pantalones, ya no. Sí antes usaba minifalda, ya no. Sí antes usaba shorts, ya no. Sí antes vestía sensual, ya no. Sí antes usaba ropa muy escotada, ya no. Debe de haber un cambio en mi manera de vestir. La gente a mi alrededor debe de ver que soy diferente y debo de lucir como una hija de un rey donde quiera que voy.
Nuestra apariencia es muy importante… no necesito usar vestidos muy costosos y diamantados por que ahora soy hija del Rey. No. Dios dice: vestíos con pudor y modestia. La modestia en nuestra manera de vestir agrada a Dios y recuerda que tu forma de vestir revela lo que hay en tu corazón. |